domingo, 30 de septiembre de 2012

Olloniego, dos décadas de insomnio

«Es mi despertador». Cuando dice esto Joaquín Esteban, vecino de Olloniego, no muestra ni un reloj último modelo ni un idílico paisaje. Señala el tramo de ochocientos metros de la autovía de la Ruta de la Plata que desde hace casi veinte años pasa a escasos metros de la villa y mantiene a buena parte de los vecinos en una vigilia obligada. «Por la noche no se puede dormir, y por el día no se puede abrir la ventana por la cantidad de contaminación que genera. Limpias el polvo y a los diez minutos ya está todo otra vez sucio», añade Esteban.

El ruido que mantiene sin pegar ojo a muchos vecinos de Olloniego lo generan los miles de vehículos que cruzan por la autovía que une Asturias con la Meseta. El tramo en cuestión fue inaugurado por el ministro socialista Josep Borrell a finales de agosto de 1993, y desde entonces los vecinos vienen reclamando que se levanten barreras acústicas para paliar los ruidos. Esta semana los principales colectivos de la localidad han creado una plataforma para presionar al Gobierno central y conseguir que acometa la obra, que implica un coste de unos 180.000 euros.

«No es dinero», insisten los vecinos, muchos de los cuales han buscado sistemas para dormir además de los tragos de tila, la valeriana o algo más fuerte. «El único momento con relativa calma es entre las tres y las seis de la mañana, cuando no hay camiones», dice Esteban, que asegura que la única forma de dormir algo es «estar hasta tarde levantado viendo la televisión o haciendo cualquier cosa y caer dormido por agotamiento». «Otros han optado por los tapones», tercia Federico Gómez, «Tayo».

Gómez y Esteban son de los que piensan que al final la autovía no trajo a Olloniego todo lo bueno que de ella se esperaba. «Ruido y mierda, ruido y mierda», repite Gómez. «Antes cuando la carretera pasaba por el medio del pueblo por lo menos había quien paraba a comer o a comprar en algún comercio. Ahora, nada», explica Esteban. Y su compañero Gómez secunda su reflexión con datos: «Llegamos a tener 22 bares, ahora sólo cinco. Hubo dos cines, y ya no tenemos; y de 14 comercios pasamos a dos». Casi veinte años después de la llegada de la autovía, Olloniego no duerme y, lo que es peor, no se escucha. «Entre este ruido y que los mayores están medio sordos, ¿cómo no vamos a hablar a voces?», sentencia con una ironía Gómez.
http://www.lne.es/oviedo/2012/09/30/olloniego-decadas-insomnio/1305022.html




IU reclama al Estado barreras acústicas para Olloniego

Junto a la iglesia hay que elevar la voz porque es difícil entenderse por el ruido de los coches que circulan por la A-66. En el parque donde juegan los niños el tono hay que subirlo aún más. Es una pequeña zona verde con columpios a escasos metros de la autopista. Tan pocos que los coches se ven pasar perfectamente. «Y hoy es sábado», puntualiza Joaquín Esteban pensando en el ruido de un día laborable. Es uno de los vecinos de Olloniego que ayer acompañó, junto a varios integrantes de la recién constituida Plataforma Plataforma Vecinal Pro-barreras Acústicas, al diputado de IU en el Congreso, Gaspar Llamazares, y al portavoz de la coalición en el Ayuntamiento, Roberto Sánchez Ramos, en un recorrido por la localidad. Acudieron a comprobar 'in situ' por lo que tantos años llevan los vecinos y ellos protestando.
Desde que se inauguró la carretera, hace ya 19 años, reclaman los residentes de esta localidad las pantallas acústicas que, supuestamente, tenían que haber llegado al tiempo que la autovía. Pero no fue así. Las pidieron a través de múltiples vías y en distintos años. Por su cuenta, a través del alcalde de barrios y de los distintos grupos municipales con representación en el Ayuntamiento. Incluso IU las demandó en el Congreso de los Diputados. Porque le corresponde instalarlas al Estado. Llamazares se comprometió ayer a volver a exigirlas.
Presentará una enmienda a los Presupuestos de 2013 que contemple una partida de 200.000 euros para las barreras acústicas. Los vecinos ahora han rebajado su exigencia de pantallas a barreras. Aceptan alternativas teniendo en cuenta la situación económica. Pero no quieren esperar más. Están dispuestos a manifestarse las veces que sea necesario para que no pase más tiempo sin que Olloniego recupere la tranquilidad desaparecida con la autopista.
En el colegio, en el centro de salud, en la piscina y en el campo de fútbol del Nalón (con problemas para ampliar su graderío precisamente por el elevado nivel sonoro) sufren los ruidos del tráfico. Pero afecta a todos los vecinos. Muchos tienen que dormir con tapones o esperar hasta la madrugada para poder descansar. 

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